Dibujo Infantil MUCHACHO GUINEANO DE 16 Aí‘OS los dibujos de los niños
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Especiales - MUCHACHO GUINEANO DE 16 Aí‘OS


Pinturas de un muchacho guineano de 16 años

V. N. es un muchacho guineano de 16 años estudiante, en 1967, de primer curso de bachillerato en el instituto de un pueblo segoviano.
Sus padres, refugiados en nuestro país, habían enviado al chico a un centro juvenil próximo a aquel instituto rural en el que convivía en régimen de internado con otros alumnos del centro.
De complexión atlética y no menos de 1,80 de estatura, el muchacho compartía las clases y el patio de juego con niños de 9 a 12 años entre los que debía de sentirse ciertamente desplazado e incómodo.
Cuando en febrero de 1967- ya comenzado el curso- me hice cargo de aquellas clases, llamó de inmediato mi atención aquel muchacho de color que ocupaba las dos plazas de un pupitre al fondo de la clase y que tenía que sentarse en posición oblicua para poder encajar sus robustas piernas y todo su cuerpo en aquel pequeño mueble escolar.
A los dos meses de iniciadas las clases, comenzaron a aparecer en sus pinturas extraños temas que parecían emanar de las profundidades de su subconsciente y que representaban motivos ancestrales, ritos y danzas atávicas, figuras femeninas que con sus bustos descubiertos danzaban en torno al fuego que se identificaba con la imagen de un disco solar deificado, herencia genética de su país y su cultura. Realizados con lápices de colores, se pasa la hora de clase “bruñendo” las superficies cromáticas de su dibujo que acababan cobrando una textura cerámica o de cuero repujado.
Tal era la necesidad de recobrar y afirmar su identidad, de expresar ese mundo interior a través de sus pinturas que, pronto, dejó de asistir a los recreos para, recluido en el aula, dedicar toda su atención y todo su tiempo a su trabajo creador.
Entre aquel muchacho y yo se estableció una corriente profunda de respeto y de afecto fraguada en la complicidad de su pintura a través de la que el chico encontró sus señas de identidad, afirmó su personalidad y logró así sobrellevar la pena de aquel destierro.

V. N.
V. N.
V. N.
V. N.
V. N.

  © Antonio Machón
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